San José

Orígenes

Alguna vez será necesario estudiar lo que significó la

afirmación de la ciudad, la de San José principalmente,

en la evolución política y cultural del país”

Abelardo Bonilla

A principios del siglo XVIII, lo que hoy es la capital de Costa Rica era un simple punto de tránsito, que comunicaba a los pobladores de Cartago y Aserrí con Cubujuquí (hoy Heredia). En 1738 se construye la primera ermita en un lugar conocido como La Boca del Monte y se le dedica al patriarca San José. En este sitio se encuentra actualmente la tienda Scaglietti, detrás del Banco Central[1]. La primera iglesia la construye el padre Juan Manuel de Casasola y Córdoba, siguiendo una orden del cabildo de León de Nicaragua. Él la bendice como la “ayuda de parroquia de San José de la Boca del Monte en el Valle de Aserrí”.

Por esos años, tanto a la Iglesia Católica como a la Gobernación de la Provincia les interesa agrupar a los habitantes en pequeños poblados, para facilitar el cobro de impuestos y la evangelización. Sin embargo, pasa el tiempo y nadie quiere irse a vivir a la Boca del Monte.

Se estima que en 1751 apenas había 26 viviendas de teja o paja cerca de la ermita[2]. Ese año el Doctor (oncólogo) y Cura español Juan de Pomar y Burgos llega al lugar por primera vez y organiza la construcción de una acequia para llevar agua aparentemente desde el río Ipís.  Lo logra en tan solo dos meses y ello facilita el poblamiento del sitio, pues además mejoró la ermita.

No obstante, en 1755 todavía existían habitantes de Escazú y Aserrí que se negaban a abandonar sus viviendas para radicarse en lo que se empezó a conocer como La Villita. Fue entonces cuando el alcalde ordinario de Cartago, Tomás López del Corral emite una orden a estas familias para que en un plazo de 40 días se trasladen, “pasado dicho término, no lo habiendo cumplido, se pasará por mi propia persona y la custodia correspondiente a sacar y poner a servir a las mujeres viudas y solteras y los muchachos a oficios públicos bajo escritura, y los que fueren casados se destinarán, unos a poblar Esparza y otros a los arrabales de dicha ciudad, procediendo, antes del destierro aplicarles la pena corporal que por derecho está prevenida para castigo de inobedientes, a más de quemarles los ranchos o bujíos”[3].

Algunos pobladores de Escazú se rebelaron contra el mandato, por lo que incluso tuvo que intervenir la Real Audiencia de Guatemala.

Ese año volvió Juan de Pomar y Burgos, que se había ido a Cubujuquí. Cabe advertir que este párroco, había mandado a quemar 21 ranchos en La Lajuela en 1748 para obligar a los vecinos a poblar Cubujuquí. Ahora en La Villita, tiene la misión de consolidar el pueblo y de construir una nueva parroquia, donde hoy está la Catedral Metropolitana. Al parecer se logra el traslado definitivo hasta 1776, esta vez por el padre Manuel Antonio Chapuí de Torres, pues Pomar y Burgos muere en 1767.

[1] De Mora, N. (1973). San José: su desarrollo. Su título de ciudad. Su rango de capital de Costa Rica. San José, C.R.: Publicaciones de la Universidad de Costa Rica, p. 10. También se documenta en: Bustamante de Rivera, Tirza (1996). La ciudad de San José. Municipalidad de San José.

[2]  González, Cleto et alia (1987). San José y sus comienzos, documentos fundamentales. San José. p. 89.

[3]  Ibid, p. 92.